Varsovia, Polonia, 6 de Diciembre del 2019, 1:33h de la tarde:
Hace mucho tiempo, que la vida de Piotr Jaroslaw Walesky es bastante tediosa.
El individuo en cuestión, es un hombre dotado con poderes sobrehumanos. Pero lejos quedan ya, los días pasados de fabulosas aventuras. Una vez más se entrena en su almacén, con pesas súper-pesadas y enormes prensas hidráulicas con miles de toneladas de presión. Como su extraño metabolismo no precisa comer ni beber, el ejercicio físico intenso no le causa sudor. Solo necesita estirarse un poco la ropa y peinarse el cabello y ya está listo para otras tareas. En el espejo del salón, contempla su reflejo: un hombretón de raza caucasiana, con el pelo canoso y bigote. Tiene los ojos azules y la expresión cansada. Viste pantalones anchos y una camisa de manga corta.
Después del entrenamiento, sale a dar un paseo, como tantas otras veces en los últimos años. Varsovia es una ciudad bonita, con un casco histórico bastante estimable. Destacan el castillo real barroco, la catedral católica, las iglesias del Stmo. Sacramento y de la Stma. Virgen, diversos palacios y el Museo de la Ciencia y la Cultura. También hay, en la capital polaca, un monumento al astrónomo Copernico y otro al músico Frederick Chopin. El río Vístula o Wistla cruza la ciudad y existe un puerto fluvial.
Mientras camina, piensa en lo que se aburre y en que le gustaría que su vida fuese un poco más trepidante. “Cuidado con lo que deseas, podría convertirse en realidad”, reza un dicho universal. Pero el no se lo cree, después de todo, las palabras se las lleva el viento.
Como en respuesta a sus pensamientos, escucha a lo lejos un tremendo estrépito. A la carrera, Piotr sale disparado hacia el origen del jaleo. No tarda en llegar y allí, en la Plaza Pública de la Concordia, contempla la desigual lucha entre un pequeño contingente del ejército y un terrible monstruo antropomorfo, con la piel azul y escamosa.
Se trata nada menos que de Emil Kamarovsky, más conocido como El Abominable Emil.
El elemento en cuestión, está liquidando a los tanques y vehículos blindados que tratan de detenerle.
Emil era un trabajador yugoslavo de la época de la Guerra Fría. Se convirtió en un monstruo y ahora es un delincuente incontrolado. Sin embargo, Piotr sabe que no es mal tipo.
Piotr se acerca despacio he intenta razonar con fortísimo engendro.
-¡Emil, soy Piotr “Miedvied” Walesky, deja de luchar y hablaremos tranquilamente!
Pero el croata, no está por la labor y ataca al polaco. Comienza una lucha de titanes. El intercambio de puñetazos devastadores, es terrible. Un izquierdazo del Abominable Emil, es respondido por otro de Miedvied. Directo de Emil, directo de Piotr.
Los contendientes, a veces salen despedidos a cusa de sus respectivos golpes. No obstante las pocas ocasiones en que uno u otro caen, no tardan ni un par de segundos en ponerse de nuevo en pie, siempre prestos a la batalla. Un tremendo gancho de izquierda es lanzado por Abominación, que es respondido por otro de Miedvied. De nuevo golpea Emil Kamarovsky y de nuevo golpea Piotr Walesky. La escena recuerda a una pelea de taberna, llevada a cavo por dos súper-seres. La calle empieza a semejarse a un paisaje lunar, debido a los cráteres que van quedando en el asfalto. Puñetazo de Piotr, puñetazo de Emil. Otro puñetazo más de Emil y otro puñetazo más de Piotr. Los ecos del combate resuenan terriblemente.
En un momento dado, ambos se detienen para recuperar el resuello.
-¡No me has decepcionado, Piotr! ¡No me extraña que digan que seas tan fuerte!-Explica Emil Kamarovsky complacido.
-¡Tú tampoco me decepcionas a mí, Emil!-Le contesta Piotr.-Oye, dejemos de pelear y hablemos de esto como gente civilizada.
-De acuerdo, hablemos.-Contesta ceñudo el coloso de piel azul.
Hace mucho tiempo, que la vida de Piotr Jaroslaw Walesky es bastante tediosa.
El individuo en cuestión, es un hombre dotado con poderes sobrehumanos. Pero lejos quedan ya, los días pasados de fabulosas aventuras. Una vez más se entrena en su almacén, con pesas súper-pesadas y enormes prensas hidráulicas con miles de toneladas de presión. Como su extraño metabolismo no precisa comer ni beber, el ejercicio físico intenso no le causa sudor. Solo necesita estirarse un poco la ropa y peinarse el cabello y ya está listo para otras tareas. En el espejo del salón, contempla su reflejo: un hombretón de raza caucasiana, con el pelo canoso y bigote. Tiene los ojos azules y la expresión cansada. Viste pantalones anchos y una camisa de manga corta.
Después del entrenamiento, sale a dar un paseo, como tantas otras veces en los últimos años. Varsovia es una ciudad bonita, con un casco histórico bastante estimable. Destacan el castillo real barroco, la catedral católica, las iglesias del Stmo. Sacramento y de la Stma. Virgen, diversos palacios y el Museo de la Ciencia y la Cultura. También hay, en la capital polaca, un monumento al astrónomo Copernico y otro al músico Frederick Chopin. El río Vístula o Wistla cruza la ciudad y existe un puerto fluvial.
Mientras camina, piensa en lo que se aburre y en que le gustaría que su vida fuese un poco más trepidante. “Cuidado con lo que deseas, podría convertirse en realidad”, reza un dicho universal. Pero el no se lo cree, después de todo, las palabras se las lleva el viento.
Como en respuesta a sus pensamientos, escucha a lo lejos un tremendo estrépito. A la carrera, Piotr sale disparado hacia el origen del jaleo. No tarda en llegar y allí, en la Plaza Pública de la Concordia, contempla la desigual lucha entre un pequeño contingente del ejército y un terrible monstruo antropomorfo, con la piel azul y escamosa.
Se trata nada menos que de Emil Kamarovsky, más conocido como El Abominable Emil.
El elemento en cuestión, está liquidando a los tanques y vehículos blindados que tratan de detenerle.
Emil era un trabajador yugoslavo de la época de la Guerra Fría. Se convirtió en un monstruo y ahora es un delincuente incontrolado. Sin embargo, Piotr sabe que no es mal tipo.
Piotr se acerca despacio he intenta razonar con fortísimo engendro.
-¡Emil, soy Piotr “Miedvied” Walesky, deja de luchar y hablaremos tranquilamente!
Pero el croata, no está por la labor y ataca al polaco. Comienza una lucha de titanes. El intercambio de puñetazos devastadores, es terrible. Un izquierdazo del Abominable Emil, es respondido por otro de Miedvied. Directo de Emil, directo de Piotr.
Los contendientes, a veces salen despedidos a cusa de sus respectivos golpes. No obstante las pocas ocasiones en que uno u otro caen, no tardan ni un par de segundos en ponerse de nuevo en pie, siempre prestos a la batalla. Un tremendo gancho de izquierda es lanzado por Abominación, que es respondido por otro de Miedvied. De nuevo golpea Emil Kamarovsky y de nuevo golpea Piotr Walesky. La escena recuerda a una pelea de taberna, llevada a cavo por dos súper-seres. La calle empieza a semejarse a un paisaje lunar, debido a los cráteres que van quedando en el asfalto. Puñetazo de Piotr, puñetazo de Emil. Otro puñetazo más de Emil y otro puñetazo más de Piotr. Los ecos del combate resuenan terriblemente.
En un momento dado, ambos se detienen para recuperar el resuello.
-¡No me has decepcionado, Piotr! ¡No me extraña que digan que seas tan fuerte!-Explica Emil Kamarovsky complacido.
-¡Tú tampoco me decepcionas a mí, Emil!-Le contesta Piotr.-Oye, dejemos de pelear y hablemos de esto como gente civilizada.
-De acuerdo, hablemos.-Contesta ceñudo el coloso de piel azul.
1 comentario:
esta muy bien el relato!
me encanta la tematica y la narracion!
espero leer el resto o algo distinto pronto!
saludos!!
x.
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